Mañana

Despierto, abro los ojos y miro el techo, me estiro, bostezo y me doy vuelta; noto que tenés tu mano sobre mi vientre y una sonrisita en tu cara, me muevo un poco y acerco mi cuerpo a vos sin despertarte, paso mi mano sobre tu pelo y luego la bajo hasta tu mejilla, acerco mi cara a la tuya y te miro unos segundos a los ojos, estando los mios completamente brillosos; prosigo a besarte y, finalmente, me levanto.
Camino hasta la cocina solamente con tu camisa mal abrochada  y mis boxers azules. Pongo a hacer el café mientras preparo la bandeja y tomo las facturas que ayer te compré en secreto, acomodo las servilletas y las dos tazas en la bandeja; voy al baño y me acerco al espejo, noto mi pelo despeinado y mi cara sucia, me peino y me lavo, y al levantar la cabeza veo lo mal que esta abrochada la camisa. Pienso si debo abrocharla bien, pero decido dejarla así. Sonrío al espejo y salgo del baño hacia la cocina, tomo la bandeja y, haciendo equilibrio, voy hacia nuestra habitación. Abro la puerta con mi pie y por el ruido que esta hace al cerrarse, te despiertas. Esa puerta arruinó toda la sorpresa. Me acerco hacia vos con una sonrisa en la cara y los ojos todavía brillosos. Te acomodas sentándote en la cama, cubriendo tus piernas desnudas con la frazada blanca. Te dejo el desayuno sobre el regazo y me besas. Sonríes. Sonrío... Despierto.

Bee

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